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2015-10-28

silencio


Cualquiera creería que al hablar de política se despertaba...

Estaba perdido, divagando su mente en algún pantano, y su rostro apagado. Bastaba un cuestionamiento, una mención o pregunta, y se ponía a disertar. Sí, parecía que se despertaba y llenaba de pasión. Esa pasión era un deseo destructivo alimentado por frustraciones y desilusiones, y el despertar en que argumentaba con insistencia y terquedad, era algo mecánico. No se encendía, se apagaba, y otra cosa se apoderaba como explotando cuando algo se quiebra.

Entonces, estaba más muerto que vivo, y estaba consciente de ese desvanecimiento, y eso era fatal, y no podía hacer nada, y eso era aun más fatal.

En resumen, nunca hablaba realmente.


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2015-10-26

Viejo peronista y tanguero


Trabajo en una clínica, años atrás fue una clínica modelo en sudamérica, hoy en día es un depósito de ancianos... Es normal para mi ver la deshumanización en las personas por el marchitar de la vida y el abandono de los otros que siguen vivos. Un anciano en particular, el aciano en cuestión, asumo que habrá sido un ferviente peronista y amante del tango. De lado queda mi ideología socialista más cercana al trotskismo que a otra corriente, ya que no hay nada que discutir con alguien que ya es la sombra de lo que alguna vez fue.

Es triste también ver como el propio sistema de salud sumado a personas que se entregan a su oficio de forma mecánica, contribuyen tanto a la deshumanización como al abandono. El anciano, como tantos otros, podría gozar de viajes al parque en silla de rueda y ser rodeado de personas familiares o no. Disfrutar de comer, algo tan simple! Pero, su vida se concreta en la postrera espera en una cama, con alimentación artificial por una manguerita. Las personas pasan a ser representadas por los números de sus camas.

Cada vez que entro en su habitación, si es que está despierto, lo saludo con "hola compañero", responde con una sonrisa, algún gesto, palabras indescifrables o incluso un notorio "viva Perón". De vuelta, acá mi ideología de tendencia trotskista es irrelevante, así que le contesto con un "viva!".

Algunos compañeros en la clínica parecen no obedecer a la imposición social e institucional de cosificar los cuerpos y se toman el atrevimiento de darle de comer. Con una compañera en particular incluso tienen diálogos, aunque parece que cada cual entiende algo diferente de lo que hablan.

Una ocasión le trajo una radio chiquita y le sintonizó una señal tanguera. El anciano se alegró de oír algo conocido. Repetía palabras e intentaba seguir la melodía con balbuceos. Aparentemente no recordaba la letra de lo que oía pero aun así lo reconocía. Intentaba buscar en su memoria deteriorada, creo. Me imaginaba que él se escapaba de su cama para situarse en alguna milonga porteña, o al patio de un conventillo. Fantasías mías nomás... Pero muy probablemente un poco se salía de su cama al oír la música y al recordar sus vivencias peronistas.

Ah, el anciano se llama "Hugo".

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2014-10-07

Juegos Marginales


—No me mires así, me avergonzás. Nunca salí con un hombre tan grande como vos.

—No sos lo que pareces.

—¿Qué querés decir?

—Sos un demonio en el cuerpo de una jovencita.

— … ¿Eso crees? … ¿Eso te excita?

—Me da tristeza. Vos deberías estar corriendo en un campo de flores silvestres.

—Qué cursi, y qué aburrido!

—Y yo debería estar leyendo un libro en un bote en un lago sereno. ¡Y mirá en donde estamos ahora!

—¿En una cita?

—En un bar lleno de publicidades, en una ciudad que no se detiene y con empresas que compiten a costa de todo. Y no podemos escapar por que ya estamos manchados, nuestras naturalezas están pervertidas.

—Entonces no tenemos nada que perder, eh? ¿Vamos a un lugar más cómodo?

—¡Ay, no! Pensé que podía salvarte, apareciste así como por accidente...

—Quizá no...

— … Pero no hay nada que salvar.

—¿Y yo a vos no podría salvarte? No, tampoco muchachote, no tenemos que salvarnos, solo tenemos que dejar de hablar tonterías e ir a otro lugar. Si no me voy con vos me voy a ir con otro... Mirá a tu alrededor... Puedo, realmente puedo, irme con cualquiera. O puedo irme con vos.

—Me dasafiás, linda! Sí, quiero que vengas conmigo, pero no a un lugar cómodo.

—¿Qué mierda querés? ¡Dejá de hacerte el misterioso!

—Te vestís de cordero para aprovecharte oportunamente de los lobos. Pero lo haces por vos, para sobrevivir. Yo quiero convencerte de que hay una razón más importante para aprovecharte de los lobos. ¡Matarlos!
Soy un verdugo, uno de esos que persiguen...

—Payaso... Vos no...

—Te voy a volver a buscar para que me cuentes si vas a querer venir conmigo. Lo que hagas ahora, con quien te acuestes, no me importa, pero... Luego, cuando estés en el lecho, miralo. Imaginate que lo apuñalas sin piedad. Imaginate que podés hacer que todo explote... Luego, pensá que nosotros tenemos recursos para hacerlo y que ya empezamos.
Te doy un beso, chau, te hablo luego.


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